{"id":35083,"date":"2022-12-19T01:15:43","date_gmt":"2022-12-19T00:15:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/?page_id=35083"},"modified":"2023-07-10T17:28:40","modified_gmt":"2023-07-10T15:28:40","slug":"el-abrazo-violento","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/om-ae\/el-abrazo-violento\/","title":{"rendered":"\u00abEl abrazo violento\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><strong>ARTE PRESENCIAL EN LA ERA DE LA DISPERSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Vivimos el tiempo de la paradoja: nada es lo que parece, todo ha tenido que darse vuelta o disfrazarse para seguir existiendo. Justamente al contrario, en <em>antipodes caf\u00e9<\/em> todo es lo que parece. <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/aeseries\/antipodes-cafe-deg15\/\">Una caseta de obra<\/a> en el borde de una zona de construcci\u00f3n de una urbanizaci\u00f3n de viviendas de lujo; adentro de ella ofrecen caf\u00e9 gratis y actividades diversas, como <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/aedeg15\/muestra-dispose-por-basurama\/\">una exposici\u00f3n<\/a> presentando una fotograf\u00eda de gran formato de una urbanizaci\u00f3n en las sierras de M\u00e1laga. Aunque hay m\u00e1s elementos en el local, alguien entra y pregunta si el espacio est\u00e1 dedicado a la venta de esa urbanizaci\u00f3n, parece que con cierto inter\u00e9s por comprar una de esas casitas de colores. \u00bfC\u00f3mo explicarle que el proyecto se trata de todo lo contrario, pero que tambi\u00e9n de alguna manera podr\u00eda vender esas casitas si fueran de nuestra propiedad? Bienvenida, pase y si\u00e9ntese, p\u00f3ngase comoda para disfrutar la experiencia <em>antipodes caf\u00e9.<\/em><\/p>\n<p>A la par de entreverar sus rulos en peculiares intervenciones urbanas  bajo los cr\u00edpticos pseud\u00f3nimos de \u201cLogo\u201d y \u201cUsted\u201d; Felipe tambi\u00e9n se dedicaba a organizar torneos profesionales de tenis. En ellos, la realidad supera a la ficci\u00f3n, todo es verdad desde el momento en que todo el mundo sabe a lo que ha ido: ver a dos personas pasarse una pelota entre ellas usando una raqueta, sin salirse de un rect\u00e1ngulo dado y sin tocar una red que los separa, siguiendo una serie de normas b\u00e1sicas de tanteo y puesta en juego de la pelota. Adem\u00e1s de verlas jugar, tambi\u00e9n ha ido a ver al p\u00fablico. Entre esas dos cuestiones se han ido sumando toda una serie de usos y costumbres, as\u00ed como formas de relaci\u00f3n (medi\u00e1tica, publicitaria, \u00edntima, narrativa) que transforman radicalmente la experiencia de ver a dos personas interactuando con una esfera de casi siete cent\u00edmetros de di\u00e1metro. No hay nada ornamental ni superfluo en esa situaci\u00f3n. El ritual hace que el arte y la vida sean la misma cosa en ese momento. <\/p>\n<p>Las obras de <em>antipodes caf\u00e9<\/em> proponen y exigen al espectador una presencia. En el tiempo de la dispersi\u00f3n, la invitaci\u00f3n consiste justamente en lo que parece m\u00e1s esquivo e intransferible hoy en d\u00eda: dedicarse un tiempo. Un tiempo de conexi\u00f3n, de v\u00ednculo. Lo proponen unas personas que, como todo el mundo hoy en d\u00eda, aman la soledad y disfrutan de su mundo interior sin necesidad de vivir comparti\u00e9ndolo (hasta que ha llegado Lou, con quien tienen que compartir todo el tiempo). De esa manera, puedes participar en las obras de<em> antipodes caf\u00e9<\/em> con tu presencia, aunque esa presencia no consiste en tener que participar de una din\u00e1mica colectiva m\u00e1s o menos gregaria. La propuesta se centra en sumar individuos a un espacio de pensamiento dado.<\/p>\n<p>En el pasado decenio, <em>antipodes caf\u00e9<\/em> ha desarrollado una serie de situaciones habitables donde, naturalmente, cada cual puede hacer lo que quiera. Eso es lo que las hace habitables. No son performances colectivas, ni happenings como los que conocemos tradicionalmente, sino que son propuestas de espacios y momentos de vida m\u00e1s all\u00e1 de la vida. No es que el arte imite a la vida, o que la vida sea como el arte, sino que la propuesta consiste en vivir nom\u00e1s, pero de otra manera. Entre los temas m\u00e1s controvertidos que <em>antipodes caf\u00e9<\/em> ha puesto en solfa est\u00e1 la banalizaci\u00f3n de la buena vida que hacen los hipsters, parodi\u00e1ndola con cuestiones est\u00e9ticas que vienen a decir que tomar caf\u00e9 de calidad y usar muebles artesanales ser\u00eda la clave de la felicidad, aunque lejos de eso, est\u00e1n cada vez m\u00e1s tristes y solos. <em>antipodes caf\u00e9<\/em> se pregunta por la buena vida de manera radical y de frente: \u00bfc\u00f3mo podemos vivir juntos y ser felices? Invitar a comer <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/others\/hoy-noquis\/\">\u00f1oquis<\/a> los d\u00edas 29 de cada mes durante varios a\u00f1os, en una sociedad totalmente atomizada, puede ser una forma violenta de abrazar a alguien sin tocarlo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer obra de arte p\u00fablico habitable en el sigo XXI bas\u00e1ndose esencialmente en la teor\u00eda de los situacionistas (sobre todo Guy Debord) y planteos de Hiroshi Hara con ciertas gotas del Libro Rojo de Mao? Seguramente estos est\u00e1n entre los pensadores m\u00e1s vanguardistas del siglo XX. Sin embargo, <em>antipodes caf\u00e9<\/em> busca la vanguardia en el cotidiano, all\u00e1 donde no parece estar; trata de empujar la vida que los rodea, sin estridencias ni exigencias, proponiendo situaciones profundamente transformadoras para algunas personas y totalmente irrelevantes para otras, como si fueran un especie de espejo que abriera las puertas a los aspectos m\u00e1s posiblemente revolucionarios del interior de cada cual. No se trata de sentirse obligado a vivir experiencias fuera de uno, sino repensarse repensando la realidad que nos rodea, con un peque\u00f1o giro, aunque radical. Colgar en calles historicamente medulares de Oslo y Bergen, en el bicentenario de la constituci\u00f3n y de la bandera de Noruega respectivamente, <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/unflagg\/utforsking-av-norges-flagg\/\">decenas de versiones<\/a> de tal s\u00edmbolo nacional \u2013siguiendo sus colores y grilla constructiva\u2013 pero sin incluir la versi\u00f3n oficial, con su inmaculada cruz cristiana, result\u00f3 demasiado molesto para quienes inmediatamente escribieron amenazas de muerte o art\u00edculos de prensa amarilla, y seguramente imperceptible para quienes vieron en esta instalaci\u00f3n una acci\u00f3n festiva m\u00e1s.<\/p>\n<p>El humor es sin duda uno de los espacios m\u00e1s gozosos del ser humano. Es una forma de compartir y de mostrar amor mutuo que ha ido creciendo en la sociedad hasta instalarse en nuestro d\u00eda a d\u00eda y hacerse fuerte en las redes sociales. Sin embargo, ha quedado encapsulado a veces como forma de distinci\u00f3n en lugar de seguir siendo una forma gozosa de encuentro e igualdad. En esos espacios habitables de antipodes caf\u00e9, siempre el humor es la v\u00eda de escape para superar la tensi\u00f3n que genera un momento exigente, as\u00ed como el garante de la falta de elitismo de estas propuestas, que se hacen accesibles porque literalmente todo el mundo quiere participar de esa situaci\u00f3n gozosa. En los torneos de ping pong con obst\u00e1culos hab\u00eda quien iba a participar en serio. Pero no hay nada m\u00e1s serio que el humor, mucho m\u00e1s serio que el tenis de mesa, deporte en principio amable que tambi\u00e9n puede convertirse en espacio de competitividad. <em>antipodes caf\u00e9<\/em> no invent\u00f3 el <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/pingpongonorge\/\"><em>PINGPONGO<\/em><\/a>, pero lo convirti\u00f3 en un espacio habitable en centros culturales, festivales, plazas, bares, escuelas, un paseo mar\u00edtimo y un espacio p\u00fablico autogestionado en el centro de Madrid. La versi\u00f3n argentina del pingpongo era un deporte ir\u00f3nico, y aunque tambi\u00e9n nos cagamos de la risa jug\u00e1ndolo, nos re\u00edamos de otra manera, tratando de sortear los obst\u00e1culos en lugar de disfrutar con ellos. Si vas a hacer un chiste, que nos r\u00edamos todos. <em>No cometas el crimen, var\u00f3n, si no vas a cumplir la condena.<\/em> Superar el vanguardismo y el elitismo ser\u00eda, en realidad, el \u00e9xito de las propuestas de <em>antipodes caf\u00e9<\/em>, que podr\u00edan ser el reducto de unos pocos enterados si fueran espacios vanguardistas, o un espacio m\u00e1s de distinci\u00f3n como todos los que propone el mundo del arte. En <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/garbibai2012-2015\/\"><em>GARBIBAI<\/em><\/a> los palistas se volcaban en limpiar el r\u00edo con una furia inusitada, sacando objetos pesados y voluminosos, ayud\u00e1ndose entre ellos, generando un momento de aut\u00e9ntica cooperaci\u00f3n; tal vez precisamente porque el evento ten\u00eda lugar en el marco de una competici\u00f3n perfectamente organizada, con un aparato cultural muy denso.<\/p>\n<p>Sin embargo, <em>antipodes caf\u00e9<\/em> no elude el conflicto, aunque lo fomenta sin forzarlo. Naturalmente, una de las formas de relaci\u00f3n que nos queda en nuestro mundo disperso es el conflicto, tal vez la m\u00e1s frecuente y tambi\u00e9n una de las m\u00e1s est\u00e9riles. En estos a\u00f1os, Tuva y Felipe se han reunido con cientos de bur\u00f3cratas, gestores, administrativos, comerciales y trabajadores culturales, a los que han convencido de la necesidad de darles permisos y licencias, de regalarles pintura, basura, caf\u00e9 y bicicletas, de hacer excepciones y, sobre todo, de ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que nunca hab\u00edan ido. Y todas esas conversaciones han sido espacios de debate, pensamiento y elaboraci\u00f3n de mundos posibles, que una vez se han hecho realidad, han movilizado situaciones conflictivas en el mejor de los sentidos. M\u00e1s que un procedimiento para conseguir un resultado, o los pasos m\u00e1s o menos repetitivos de los procesos de producci\u00f3n de los festivales de arte, cuyo objetivo es puramente la ejecuci\u00f3n de una obra tras otra, entiendo esas miles de reuniones para conseguir permisos y sponsors como buena parte de la obra, como un juego muy largo, con muchos jugadores que quedan tocados por haber participado en \u00e9l. El juego es otro espacio que todo el mundo reconoce como uno de los m\u00e1s importantes en las sociedades occidentales del siglo XXI. Los videojuegos son m\u00e1s significativos que otras formas de producci\u00f3n cultural, los juegos de azar inundan nuestros m\u00f3viles y nuestras ciudades, y hemos dedicado nuestro tiempo libre enteramente al ocio. Para <em>antipodes caf\u00e9<\/em>, el juego es una manera de investigar la realidad, tal y como la investigan los ni\u00f1os y ni\u00f1as. Al contrario que la guinda del pastel de la vida, el juego ser\u00eda la mejor manera de intentar romper el juguete, como hacen les ni\u00f1es, para saber c\u00f3mo est\u00e1 construido. Vivir varios a\u00f1os en una <a href=\"https:\/\/house.antipodes.cafe\">vivienda que tiene sus habitaciones dispersas<\/a> en una ciudad que pasa varios meses al a\u00f1o bajo la nieve, es una manera de conocer esa ciudad y esa vivienda, as\u00ed como la vida de todos sus habitantes y visitantes, pero exige un esfuerzo tan importante como el que dedican las criaturas a jugar.<\/p>\n<p>Nunca las obras de <em>antipodes caf\u00e9<\/em> tienen la vocaci\u00f3n de molestar por molestar, aunque siempre quieran preguntar(nos) por las cosas que (nos) duelen, incluso haci\u00e9ndolo en ocasiones con situaciones que a priori podr\u00edan resultar tranquilizadoras: <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/others\/reshow\/\">un sistema de reutilizaci\u00f3n de los materiales desechados de las exposiciones<\/a> de los grandes museos y galer\u00edas de una ciudad, podr\u00eda ser un programa de greenwashing si el <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/aehouse\/bod\/\">almacen<\/a> de los materiales no estuviera adosado a los muros de la c\u00e1rcel. En un tiempo en que la provocaci\u00f3n se ha convertido en una manera de incomunicaci\u00f3n, y los s\u00edmbolos y las identidades en una forma de agresi\u00f3n, las obras de <em>antipodes caf\u00e9<\/em> se despliegan poli\u00e9dricas, juguetonas, imposibles de encasillar: los s\u00edmbolos terminan enrevesados (y entreverados), m\u00e1s por la (re)acci\u00f3n del espectador que por la vocaci\u00f3n de los creadores, que no pretenden \u201cvender\u201d nada, que no quieren representar nada, sino presentar, de la manera m\u00e1s figurativa posible, la realidad que nos rodea, poni\u00e9ndola a bailar por el precipicio que conforma el borde de las cosas, de tal manera que podamos vernos claramente, cristalinos, cuando nos toca mirarla tangencialmente, y comprender c\u00f3mo formamos parte de esa realidad, y c\u00f3mo podr\u00edamos formar parte de ella de otras maneras, entre otras cosas habitando y empujando esos bordes, esos l\u00edmites, expandiendo esas fronteras cognitivas y pol\u00edticas que nos hemos dado y que nos han impuesto.<\/p>\n<p>Tuva y Felipe son una especie de monjes del arte, vestidos con ropa Lacoste, que en lugar de dedicar su tiempo a copiar libros enormes en un <span class=\"mw-parser-output\">asc\u00e9tico<\/span> monasterio dedican su tiempo a indagar en la realidad: llegar a una ciudad, buscar <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/illegal-tender\/\">monedas de chocolate<\/a> para comprar, o una buena imprenta para producir el <a href=\"https:\/\/www.antipodes.cafe\/souvenirs\/illustration\/unf_pp-ed2\/\">libro m\u00e1s gordo y completo sobre la bandera Noruega<\/a>, o una reuni\u00f3n con alg\u00fan experto ignoto que alg\u00fan d\u00eda recibi\u00f3 un mail de unos locos que quer\u00edan contarle que su vida pod\u00eda mejorar un poco. Como aquellos monjes medievales, su trabajo tiene algo de m\u00edstico, pero a la luz de los siglos descubriremos que en realidad fue una tarea muy \u00fatil de traducci\u00f3n, entre un mundo que se quer\u00eda destruir y un mundo que lo estaba esperando porque lo necesitaba.<\/p>\n<p><strong>Alberto Nanclares da Veiga<br \/>\n<\/strong>Madrid, Diciembre de 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARTE PRESENCIAL EN LA ERA DE LA DISPERSI\u00d3N Vivimos el tiempo de la paradoja: nada es lo que parece, todo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"parent":10175,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"class_list":["post-35083","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/35083","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=35083"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/35083\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36311,"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/35083\/revisions\/36311"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/10175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.antipodes.cafe\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=35083"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}